Sabiduría antigua para tiempos modernos

Publicado el 4 de noviembre de 2025, 10:30

Lo que los maestros tibetanos ya sabían sobre el caos (y tú estás a punto de recordar)


El mundo arde, la mente corre, el alma pide tregua. Y entre el ruido, la velocidad y la presión por “mantenerte bien”, hay algo dentro de ti que susurra bajito:

“Tiene que haber otra forma de vivir esto.”

 

Y sí, la hay y no es nueva. De hecho, tiene más de mil años. Una antigua enseñanza tibetana decía: “Cuando el mundo se llena de maldad, transforma las circunstancias adversas en el camino del despertar”. Que para mí se traduciría como:
Cuando todo se complica, no estás perdiendo el control… estás recibiendo una oportunidad de despertar.

El caos no es tu enemigo. Es tu entrenador.

Vivimos en una época que idolatra la positividad y odia el malestar. Pero ¿y si el malestar no fuera un error? ¿Y si justo ahí —en ese momento en que sientes que ya no puedes más— está tu verdadero poder? Porque sí: el miedo, la frustración, la incertidumbre… no vienen a castigarte. Vienen a mostrarte todo lo que aún no sabes sostener con amor. Y ojo, no se trata de “aguantar” ni de forzar la calma zen mientras por dentro ardes. Se trata de usar el fuego para templarte, no para quemarte. Cuando dejas de huir del caos, el caos deja de perseguirte.

El ego ama el drama, pero la sabiduría solo observa.

El ego siempre busca culpables: “Fue esa persona, fue el trabajo, fue la pandemia, fue mi infancia…” Y mientras el ego va señalando hacia fuera, tú te alejas de ti. Y te voy a dar un consejo de lo más simple que a veces no queremos seguir: 

“Pon toda la responsabilidad en lo mismo.”

O sea: en ti.

 

No en modo culpa, sino en modo poder. Porque cuando asumes que la raíz de tu sufrimiento está dentro, también descubres que la cura está dentro.

Cada vez que eliges consciencia sobre reacción, estás desarmando una capa del ego.
Cada vez que dejas de resistirte a la incomodidad, el alma respira.
  Y ahí… empieza el despertar.

No estás rota, estás reconfigurándote.

Si tu mente te dice: “Estoy perdiendo el control”. Yo te digo que no es así, que en verdad estás expandiéndote. En el mundo del crecimiento personal no siempre huele a rosas ni suenan violines. A veces huele a miedo y suena a llanto. Y está bien, forma parte del proceso. Porque no hay expansión sin desorden. No hay cambio sin resistencia.

 

Imagina que tu sistema nervioso es una copa, cada nueva versión de ti necesita una copa más grande. Y el proceso de expansión es justo eso: el momento en que la copa se rompe para hacerse más amplia. Por eso duele. Por eso parece que “todo se desmorona”. Pero en realidad… todo se está recolocando para sostener más luz. Solo necesitas que alguien te lo recuerde para poder verlo así.

No caigas en la trampa del falso crecimiento

Hoy en día el desarrollo personal está de moda, todos queremos sacar a relucir nuestra mejor versión, y aunque el crecimiento personal está lleno de luz, también tiene su sombra. Porque entre tanto “trabajo interior” y tanta afirmación, muchas veces olvidamos lo esencial: No haces el trabajo para ser superior, lo haces para ser más humano. 

 

El ego espiritual puede disfrazarse de sabiduría. Habla bonito, cita a Buda, pero juzga a los demás desde su pedestal zen. Y entonces ya no creces: te inflas. La verdadera expansión no te separa, te acercaTe vuelve más humilde, más compasiva, más capaz de mirar el dolor (propio y ajeno) sin rechazarlo.  “Hacer este trabajo de crecimiento no es volverte perfecto. Es volverte mas real.”

¿Mi consejo? Practica la sabiduría aquí y ahora

No hace falta irte al Himalaya ni encerrarte en un retiro silencioso. Puedes practicar sabiduría mientras esperas el bus, mientras discutes con tu pareja, mientras te miras al espejo cansada y dices: “no puedo más”. Solo necesitas recordar esto:
Cada emoción incómoda es un portal. Cada obstáculo, una lección disfrazada. Cada persona que te irrita, es un espejo que te devuelve algo que aún puedes sanar.

 

La práctica no es huir del mundo, sino meditar dentro de élMeditar en medio del tráfico, de la prisa, de los niños gritando y las facturas sin pagar. Ahí es donde la sabiduría se vuelve real.

Entonces… ¿Qué pasa cuando realmente despiertas?

Despiertas cuando, en lugar de quejarte, puedes preguntarte:

“¿Qué puedo aprender de esto?”


Despiertas cuando entiendes que la vida no está en tu contra, está a tu favor (aunque no siempre lo parezca). Despiertas cuando eliges responder con compasión en lugar de con ira. Y sobre todo, despiertas cuando dejas de ser víctima del mundo y te conviertes en alquimista del alma. Eso no te hace perfecta. Te hace libre.

 

En SeasInspiration Creemos que la verdadera práctica no consiste en escapar del dolor, sino en transformarlo en sabiduría.
Nuestros programas te acompañan a hacer justo eso: Reaprender a mirar tus emociones con conciencia. Transformar el sufrimiento en propósito. Y descubrir que dentro de ti ya está la calma que tanto buscabas fuera.

 

“El crecimiento personal no es un destino. Es un modo de mirar la vida.”

 

Si sientes que estás lista para ver tus desafíos desde otro lugar, descubre mis programas


Con cariño,

Mar

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