Aprender a confiar en lo que sientes en tiempos de sobreinformación
Vivimos rodeadas de ruido.
Ruido externo: pantallas, opiniones, expertos, titulares.
Ruido interno: esa voz que compara, que duda, que quiere hacerlo todo bien.
Cada día recibimos miles de mensajes que nos dicen cómo deberíamos vivir, qué comer, en qué creer, cómo sanar, cómo amar, cómo “ser mejores”. Aunque parezca que eso nos acerca a la claridad, muchas veces nos aleja de nosotras mismas.
Cuando hay tanto ruido, lo más difícil no es encontrar la verdad… sino escucharla dentro de ti.
El exceso de información: la nueva forma de ansiedad
Hace unos años, el problema era la falta de información. Hoy el problema es el exceso. Saltamos de una tendencia a otra, de un método a otro, y terminamos más confundidas que al principio. Queremos certezas —alimentos “buenos” y “malos”, emociones “positivas” y “negativas”, relaciones “sanas” o “tóxicas”—, pero la vida real rara vez cabe en etiquetas tan simples.
El cerebro no está diseñado para procesar tanta contradicción. Cuando cada estímulo compite por tu atención, tu sistema nervioso se sobrecarga. Empiezas a sentirte tensa: esa sensación de que deberías saber más, hacer más, entender más... Y, sin darte cuenta, dejas de confiar en tu intuición. Entonces llega el bucle: buscas respuestas fuera, obtienes más ruido, y cuanto más lees, menos te escuchas. No porque no sepas, sino porque tu voz interior se vuelve inaudible entre tantas voces ajenas. Aprende a volver a escucharte trabajando conmigo.
La necesidad de certezas (y la belleza de no tenerlas todas)
Nuestra mente ama las certezas porque las asocia con seguridad. Pero la vida no funciona en blanco y negro: el gris también tiene sabiduría. Crecer implica aprender a sostener la ambigüedad, a vivir con preguntas abiertas, a confiar incluso cuando no hay garantías.
A veces, la calma no llega cuando entiendes todo, sino cuando aceptas no tener que entenderlo todo ahora. Cuando puedes decir: “no lo sé todavía, pero confío en que lo sabré cuando sea el momento.”
Esa confianza no se memoriza, se entrena. Y justo ahí, cuando dejas de buscar la respuesta perfecta y vuelves a la experiencia presente, empieza a nacer una sabiduría más profunda: la tuya.
Tres claves para volver a confiar en ti
- Silencia el ruido para escuchar tu cuerpo.
Cada día, dedica unos minutos a estar sin estímulos: sin móvil, sin música, sin distracciones.
No hace falta hacerlo perfecto. Solo estar. Respirar.
El cuerpo tiene su propio lenguaje: una tensión, un suspiro, una sensación en el pecho.
Cuando aprendes a escucharlo, empiezas a distinguir entre lo que viene de ti y lo que viene del ruido.
- Cuestiona con curiosidad, no con miedo.
No creas todo lo que escuchas, pero tampoco rechaces lo que no entiendes.
La sabiduría está en la flexibilidad.
Pregúntate:
“¿Esto que leo me expande o me contrae?”
“¿Resuena con mi experiencia o solo con mi miedo?”
La curiosidad te mantiene libre; el miedo te mantiene atrapada.
- Vuelve a lo esencial.
Cuando todo se siente demasiado, regresa a lo simple: tu respiración, tu cuerpo, tu rutina.
El conocimiento sin integración solo genera ruido mental.
Por eso, en mis programas, trabajamos desde otro lugar: la práctica encarnada. Aprendemos a conectar la mente con el cuerpo, la información con la experiencia. Porque la claridad no llega acumulando más teoría, sino viviendo desde lo que ya sabes.
Cuando el mundo grita, vuelve a ti
En un tiempo donde todos parecen tener “la verdad”, lo más revolucionario es cultivar una mente clara y un corazón sereno.
No necesitas competir con el ruido: puedes bajar el volumen. Y cuando lo haces, algo cambia. Empiezas a sentir una certeza tranquila, esa que no necesita defenderse, porque nace de tu experiencia, no de una opinión prestada.
En mis programas trabajamos precisamente eso: el arte de volver a ti, de aprender a escuchar tu instinto sin ruido, de encontrar calma dentro del caos. Porque no se trata de tener todas las respuestas, sino de saber dónde buscarlas: dentro de ti. Cuando vuelves a ese lugar,
La sobreinformación deja de ser abrumadora y se convierte en algo mucho más valioso: inspiración.
Con cariño,
Mar
PUBLICACIONES RELACIONADAS:
Tu cuerpo recuerda lo que tu mente olvida
y por eso no consigues avanzar, aunque lo intentes todo
Cómo saber si estás en modo supervivencia
Así se ve un sistema nervioso agotado
3 Claves para Regular tu Sistema Nervioso
Prácticas sencillas para tu día a día
¡Hola!
SOY MAR, AUTORA DEL BLOG DE SEASINSPIRATION
Crea tu propia página web con Webador