Así se ve un sistema nervioso agotado
Si sientes que estás siempre en alerta, que te cuesta descansar o disfrutar, es posible que tu cuerpo esté funcionando en modo supervivencia. No es flojera. No es falta de fuerza de voluntad. Es tu sistema nervioso intentando mantenerte a salvo… aunque ya no haya peligro.
Tu sistema nervioso es el reflejo de tu historia
Crecimos creyendo que “estar bien” era poder con todo, no sentir, no parar. Pero el cuerpo no olvida. Si aprendiste a callar para no molestar, a sonreír cuando querías llorar o a ser fuerte cuando necesitabas consuelo, esa tensión emocional se quedó en tu cuerpo. Con el tiempo, tu sistema nervioso se adapta a ese estado de alerta como si fuera lo normal. Y así, el estrés se vuelve tu forma de vida.
Estrés agudo vs. estrés crónico
El estrés no es el enemigo. Es una respuesta natural del cuerpo ante un cambio o una amenaza.El problema surge cuando esa respuesta nunca se apaga.
Estrés agudo:
Es la reacción puntual ante algo concreto: un susto, una discusión, un examen, un imprevisto.
Tu cuerpo entra en “modo alerta” (lucha, huida o bloqueo), te da energía y foco para resolver.
Cuando el peligro pasa, vuelve al equilibrio.
Estrés crónico:
Es el estado de alerta que se queda encendido incluso cuando nada grave está ocurriendo.
No se trata de un gran trauma, sino de pequeñas tensiones acumuladas:
exigirte demasiado, preocuparte constantemente, vivir con prisa, dormir poco o intentar controlarlo todo...
Entonces el cuerpo deja de relajarse.
Y empiezas a notarlo:
- Te cuesta dormir, aunque estés agotada.
- Te irritas con facilidad.
- Sientes el cuerpo tenso o con dolores sin causa clara.
- Te cuesta concentrarte.
- Te “desconectas” emocionalmente o te sientes anestesiada.
No estás rota, te estas protegiendo
Tu cuerpo no está fallando, está protegiéndote con las herramientas que aprendió. Pero lleva tanto tiempo haciéndolo que se ha olvidado de cómo volver a la calma. Por eso, regular tu sistema nervioso no es un lujo ni una moda: es una forma de enseñarle a tu cuerpo que ya no necesita estar en guerra todo el tiempo.
Cuando recuperas el equilibrio, puedes moverte entre la acción y el descanso sin perder tu centro. Pero cuando estás saturada, todo se siente “demasiado”: un comentario parece un ataque, un error se vive como fracaso, una demora como abandono.
No es debilidad.
Es tu cuerpo pidiendo seguridad.
Cómo saber si estás en modo supervivencia
Hazte estas preguntas con honestidad:
- ¿Me siento en tensión incluso cuando todo está “bien”?
- ¿Me cuesta disfrutar sin pensar en lo siguiente?
- ¿Siento que debo tener el control de todo para estar tranquila?
- ¿Mi descanso no me recarga?
- ¿Siento culpa cuando paro?
Si respondes “sí” a varias, probablemente tu cuerpo necesita recordar cómo sentirse a salvo.
Tu cuerpo no necesita más control, necesita confianza
Volver del modo supervivencia no se logra “pensando distinto”, sino enseñándole a tu cuerpo que puede soltar.
Que no todo tiene que doler, ni todo requiere defensa. Y ese aprendizaje empieza con una decisión simple:
permitirte sentir, pausar y respirar.
“Cuando tu cuerpo confía, la mente descansa.
Y la vida, poco a poco, vuelve a fluir.”
En mis programas , te enseño a volver del modo de supervivencia al equilibrio real.
Tu cuerpo no necesita más exigencia, necesita presencia.
Con cariño,
Mar
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AUTORA DEL BLOG DE SeasInspiration
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